El desarrollo socio-económico que ha experimentado el litoral
mediterráneo, unido a la escasez de precipitaciones de esta zona, ha originado
una situación de déficit estructural, caracterizada por la falta de recursos hídricos
y el empeoramiento progresivo de su calidad.
En el sector de la generación de áreas verdes
Esta problemática no ha logrado, sin embargo, detener el
crecimiento agrícola, industrial y turístico, debido al enorme trabajo
realizado en la búsqueda de recursos alternativos, la mejora de la eficacia y
eficiencia de los sistemas de cultivo, la reducción de las pérdidas en los
sistemas de distribución y la completa regulación de las aguas disponibles.
A pesar de ello, los usos
establecidos no han resuelto la gran incertidumbre de futuro que se cierne sobre
ellos, siendo prácticamente inviable la creación de nuevas actividades de
ocio, lúdico-deportivas, cuya demanda, aunque crece constantemente entre la
población, lo hace desde la óptica de una mayor compatibilidad con el Medio
Ambiente y respeto a los recursos naturales como el agua.
En
el sector de la depuración de aguas residuales.
Se
ha realizado un considerable esfuerzo por mejorar la calidad de las aguas
residuales urbanas, mediante la construcción de nuevas Estaciones Depuradoras
de Aguas Residuales Urbanas (EDAR´s), que adecuarán el vertido a las
exigencias legales. Exigencias, que ya se sitúan muy por debajo de las
expectativas sociales, que demandan un grado de depuración terciaria para
devolver las aguas al Medio con una calidad similar a la que tenían cuando
fueron captadas.

Se trata de dos “mundos” con grandes posibilidades de encuentro que logran, con la depuración simbiótica, el trasvase total de sus potencialidades y la solución de íntegra de sus deficiencias.
Al mundo de la depuración le “sobra” todo lo que le “falta” al mundo de la generación de áreas verdes, y viceversa.